En los últimos años, he empezado a preocuparme por el legado de Michael Schumacher en la Fórmula 1 y me pregunto si tanto la competición como sus seguidores lo están dejando de lado.
No se trata de malas intenciones, sino de una triste circunstancia y de cierta negligencia. Sin embargo, al celebrar el 57º cumpleaños del siete veces campeón, es importante que revirtamos o, al menos, atenuemos esta situación.
Crecí viendo a Schumacher a partir de mediados de los 90, justo cuando me iniciaba en la F1, poco después de la trágica muerte de Ayrton Senna. Desde entonces, el piloto alemán fue siempre el protagonista indiscutible.
De niño, lo veía como el villano deportivo, en parte por mi apoyo a Damon Hill en su rivalidad, y tampoco me cayó bien aquel incidente con Jacques Villeneuve en 1997.
Durante mi adolescencia, me harté de verlo dominar en la Ferrari de los primeros años del 2000. Los 2002 y 2004 se volvieron tediosos al verlo ganar, casi de principio a fin, semana tras semana.
Tras su retiro inicial en 2006, la ausencia fortaleció el afecto de los aficionados, y me emocioné con su regreso a la pista con Mercedes en 2010. Fue una grata sorpresa verlo alcanzar su único podio con ellos en Valencia en 2012.
A partir de 2010, Schumacher me resultó mucho más simpatizante, y pese a los choques de mediados de los 90 con Hill y Villeneuve, llegué a respetarlo.
Estamos fallando en honrar la memoria de Michael Schumacher
No soy un fanático incondicional de Schumacher; durante gran parte de mi vida, incluso, tuve sentimientos opuestos a los suyos. Sin embargo, hoy siento que no estamos haciendo justicia a su legado.
He notado que el contenido sobre Schumacher ya no es tan popular como lo fue hace tres años, casi una década después de su retiro y poco tras su trágico accidente de esquí. Esto demuestra que la falta de presencia en la parrilla no es el único motivo de su disminuido protagonismo.
Hoy en día se habla de él más por la necesidad, a veces poco delicada, de generar contenido nuevo basado en su delicado estado (incluso hubo un medio que llegó a realizarle una entrevista con inteligencia artificial), en lugar de recordar sus hazañas legendarias y su impacto en el deporte.
Muchos aficionados actuales de la F1 llegaron al deporte a través de “Drive to Survive”, lo que hace que la figura de Schumacher se reduzca a una nota al pie en la historia, ya que él llevaba tiempo ausente para cuando surgió la serie, enfocada en las estrellas actuales.
Los valores de producción opacan la grandeza de Schumacher
La propia F1 tampoco ha ayudado. El año pasado se celebraron los 75 años del campeonato ofreciendo carreras completas de algunos de los grandes Grandes Premios. Sin embargo, ninguno de ellos fue anterior a 2008, lo que impidió a una nueva generación ver en su totalidad la brillantez de Schumacher.
La respuesta oficial fue que se celebró al piloto en otros contenidos, y que se eligieron carreras modernas para ofrecer mejor calidad visual al público. Para mí, esto equivalía a decir que no se mostraba lo mejor de Schumacher por culpa de los gráficos.
Afuera del propio mundo de la F1, muchas recopilaciones de “lo mejor de la F1” ya ni incluyen a Schumacher, y se nota que esta omisión no se debe a la falta de momentos memorables.
Si bien es cierto que las leyendas del pasado ejercen menor influencia en las audiencias actuales, recuerdo que en mis comienzos como aficionado siempre se hacía mención de los grandes pilotos de otras épocas, incluso antes de la era de Internet y las redes sociales.
Hoy en día, parece que los aficionados modernos de F1 no se interesan tanto por Schumacher. Esta situación es una responsabilidad compartida entre la propia F1 y los medios, ya que, lamentablemente, sin su voz activa en la pista, nos corresponde a nosotros recordar y difundir aquellos momentos de clase mundial que tantas veces han quedado en el olvido.
Michael Schumacher aparece junto a Flavio Briatore durante su etapa en Benetton
Redescubre la genialidad de Schumacher
La F1, para su crédito, cuenta con varios vídeos de Schumacher en YouTube. Sin embargo, eso no disipa mi preocupación por la aparente disminución del aprecio e interés del público hacia el piloto, situación que va más allá de su actual estado de salud, el cual, según la familia, se prefiere mantener en privado.
Si quieres revivir algunos de sus mejores momentos, no dejes de ver su reaparición en Bélgica en 1995, su verdadera clase en España en 1996, su dominio en las mojadas de Mónaco en 1997, la victoria en Francia en 2004 con estrategia de cuatro paradas, o su defensa en Imola frente a Fernando Alonso en 2006. Estos son solo algunos destellos de una carrera repleta de momentos inolvidables, desde su debut en 1991 hasta su retiro final en 2012.
Feliz cumpleaños, Michael. Sigue luchando, y ojalá quienes recordamos tu ilustre carrera sigamos transmitiendo esas anécdotas y hazañas para que futuras generaciones de aficionados puedan apreciarlas.
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