Nadie está tan ilusionado por dejar atrás la era del ground effect en la Fórmula 1 como Lewis Hamilton.
Las nuevas regulaciones de 2022 introdujeron la aerodinámica de ground effect y, con ello, se acabó la hegemonía de Mercedes, que tuvo serias dificultades para dominar este novedoso concepto.
El declive de Mercedes coincidió con la caída en desgracia de Hamilton en Ferrari. El cambio a la Scuderia se suponía que borraría viejos fantasmas y le devolvería la competitividad, pero los resultados hablaron por sí solos. Su exjefe en Mercedes, Toto Wolff, ha intentado desmenuzar esta espiral, atribuyendo parte de sus problemas al coche de ground effect y a su estilo de conducción.
No obstante, el jefe de equipo de Ferrari, Fred Vasseur, señaló que el nuevo entorno jugó un papel crucial en las dificultades del campeón, lo que se refleja en cómo fue superado por su compañero Charles Leclerc por 86 puntos en la clasificación de 2025.
Seguramente, el 2026 traerá mejores perspectivas para Hamilton. Con el fin de los coches de ground effect y la introducción de un nuevo conjunto de reglas, además de contar ya con una temporada en Ferrari, se espera que el británico se sienta más a gusto al volante de un coche que potencie al máximo sus habilidades.
Aunque es cierto que disponer de un coche adecuado es fundamental, Ferrari debe hacer todo lo posible por desarrollar un vehículo competitivo; el éxito de Hamilton dependerá también de su capacidad para ajustarse a las exigencias del 2026.
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El reto de Hamilton en 2026
Los coches del 2026 contarán con un chasis más angosto y ruedas más reducidas, con la distancia entre ejes recortada en 200 mm (a 3400 mm) y la anchura reducida en 100 mm (a 1900 mm). Esto se traducirá en menor agarre y carga aerodinámica. Durante el Gran Premio de Bélgica 2025, el compañero de equipo de Hamilton, Charles Leclerc, destacó lo complicado que será adaptarse a estas nuevas normas, afirmando que los pilotos tendrán que olvidar parte de lo aprendido a lo largo de sus carreras y comenzar de cero.
Leclerc explicó: “Es curioso tener que borrar ciertos reflejos acostumbrados desde que empecé en este deporte, pero es parte del juego. Se trata de reinventar la forma de extraer rendimiento del coche, lo que supone un reto enorme. Estoy deseando afrontar este nuevo escenario, aunque reconozco que es muy diferente a lo que hemos vivido hasta ahora”. Incluso Esteban Ocon comentó que el cambio es tan radical que se asemeja a pasarse a competir en rally.
Todo indica que los autos del 2026 premiarán a aquellos equipos y pilotos que se adapten más rápidamente. Ferrari ha estado trabajando desde abril del año pasado para dominar los cambios en aerodinámica y en la unidad de potencia –incluso se comenta sobre su ambicioso cilindro de aleación de acero– pero, aun logrando fabricar un coche competitivo, la conducción seguirá siendo un reto. Mientras Max Verstappen se llevó la mayoría de las victorias la pasada temporada con el RB21, pilotos como Liam Lawson y Yuki Tsunoda expresaron que el vehículo era difícil de manejar, siendo el neerlandés quien supo adaptarse mejor a la inestabilidad trasera.
Esto nos lleva al principal obstáculo para Hamilton: su aparente dificultad para exprimir al máximo un coche complicado. Es cierto que el 2025 marcó su primera temporada en Ferrari, pero el hecho es que Leclerc demostró ser más rápido y supo manejar mejor las carencias del SF-25. Nadie se sorprende, ya que Leclerc ha pasado casi toda su carrera en la Escudería, mientras que Hamilton, de 40 años, se encuentra en una etapa diferente.
El éxito en 2026 dependerá de cuán bien Hamilton sea capaz de adaptarse, no solo modificando su estilo para sacar el máximo provecho de los nuevos coches, sino también respondiendo a las exigencias del piloto moderno. Hoy en día, el trabajo en simulador es una herramienta esencial. Jóvenes pilotos como Ollie Bearman, Isack Hadjar o Kimi Antonelli han invertido incontables horas en el sim antes de llegar a la F1, lo que les permitirá conocer a fondo las peculiaridades de los nuevos autos antes de las pruebas en Barcelona, ya que estos vehículos aún tienen que ver la pista.
Según Ralf Schumacher, en declaraciones a Sport1, “detrás de bastidores se comenta que a Hamilton no le gustan los simuladores y sigue buscando aquella sensación clásica al volante. Esto me indica que no es solo cuestión de edad, sino también de mentalidad. Ya no está dispuesto a abrirse por completo”.
Si lo que comenta Schumacher resulta ser cierto, Hamilton afronta un problema mayúsculo de cara al 2026. Mientras sus rivales acumulan experiencia en el sim de cara a la próxima temporada, si él no se adapta, corre el riesgo de quedarse atrás.
Además, si lo que busca Hamilton es retomar esa “sensación de antaño”, podría estar embarcándose en una ilusión. Como concluyó Schumacher: “Fred Vasseur espera que el próximo año se acostumbre más a este paquete. Pero mis probabilidades de éxito son bajas. El coche se vuelve más nervioso; Leclerc puede con ello, pero Hamilton necesita estabilidad en la parte trasera.”
Por supuesto, ningún trabajo en simulador sustituye la sensación real de conducir, a la que Hamilton se dedicará de lleno cuando comiencen las pruebas. Sin embargo, otro factor que podría influir en su temporada 2026 es un calendario nuevamente agotador, con 24 carreras y un receso invernal mucho más corto debido a las nuevas normativas, dejando poco tiempo para recuperarse.
Todo esto es solo la punta del iceberg de lo que nos espera en 2026. Las nuevas regulaciones representan un desafío monumental para el heptacampeón, quien deberá adaptarse a fin de retomar ese nivel de excelencia que lo caracterizó en sus mejores épocas. La gran incógnita es si Hamilton aún cuenta con la capacidad y la energía necesarias para superar este nuevo reto. Solo el tiempo lo dirá…
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