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Checo Pérez: En la escuela olía a taller mecánico, y sólo soñaba con las carreras
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Checo Pérez: En la escuela olía a taller mecánico, y sólo soñaba con las carreras

Checo Pérez: En la escuela olía a taller mecánico, y sólo soñaba con las carreras
Redacción GPFans

Sergio Checo Pérez tuvo que recorrer un largo camino hasta llegar a un equipo top de la Fórmula 1 como Red Bull. Dio detalles de cómo surgió su sueño de estar en este circuito y de todo lo que tuvo que hacer para lograrlo.

El mexicano charló con The Players Tribune y contó anécdotas como los viajes que hacía cada fin de semana para competir y que llegaba los lunes por la mañana a la escuela oliendo a aceite de motor, pero con una ilusión clara: volver a subirse a su kart.

"Bueno, lo que ocurre es que cada fin de semana, yo competía en las carreras de go-kart que terminaban los domingos por la noche.

"Podíamos estar a 10 horas de viaje en carro, así que era prácticamente imposible correr y a la vez volver para ir a la escuela el lunes. Pero mi familia, pues… nosotros no somos normales. Lo hacíamos de todos modos", explicó.

La sede de muchas pruebas era la Ciudad de México, en ese momento (principios de los dosmiles) a 10 horas por carretera de la capital de Jalisco, donde él se crió. Entonces su hermano y él dormían en el asiento trasero antes de volver a la vida de cualquier jovencito.

"Cuando mi hermano y yo terminábamos la carrera del domingo, mi padre nos llevaba de regreso a Guadalajara. El lunes por la mañana ni siquiera me dejaba en casa – íbamos directo a la escuela", agregó.

Mientras sus compañeros tenían otras ilusiones menos 'peculiares', sus lunes por la mañana pasaban por un escritorio tratando de poner algo de atención, mientras el aroma a hidrocarburo y los sueños lo mantenían vivo.

"No tenían modo de entenderlo. Ellos soñaban con ser médicos y abogados. Y yo me sentaba allí, tratando de no dormirme, oliendo como a un taller mecánico, y pensando en la carrera. E incluso allí, en ese momento, no podía imaginarme haciendo ninguna otra cosa", rememoró.

Le rogó a Carlos Slim

Ese fue sólo el primer sacrificio. Después de que su hermano se fue a correr a Inglaterra, él supo que ahí estaba lo mejor del automovilismo, y se puso como meta lograrlo.

Para eso tomó dos caminos: llamar a cuanto equipo podía -aunque eso le valiera un regaño de su madre por el costo de las facturas del teléfono- y aprovechar que el empresario multimillonario Carlos Slim ya sabía quién era. Pero no fue fácil.

"Era muy afortunado. Había conocido a Carlos Slim, el auténtico, desde que era un niño, gracias a mi padre y a su trabajo para Adrián Fernández. Carlos también era el hombre detrás de la Escudería Telmex, así que siempre fue importante para mí.

"Pero lograr que me enviara a Europa era otra historia. No se había hecho rico precisamente por tirar su dinero, y claramente no tendría ningún plan de enviar a un chavo de 14 años al otro lado del mundo. Tampoco me interesaba saberlo, yo sólo sé que eso era lo quería más que a nada. Y entonces se lo pedía así: “Por favor, porfaaa, ¿puedes ayudarme a llegar a Europa?”

Cada vez que lo hacía, él me respondía con las mismas palabras.

“Hijo, es demasiado pronto”.

“No necesitamos ir a Europa”.

“Estados Unidos está muy bien”.

“Esperemos un poco más”.

"Bla bla bla", rememoró.

Entonces, un día llegó esa oportunidad que esperaba: un pequeño equipo alemán lo quería en sus filas y volvió a insistir con uno de los hombres más ricos del mundo. Por fin tuvo el "sí" que buscaba.

"Y cada vez que me respondía, yo no estaba de acuerdo. Cuando recibí la oferta de Günther, volví a llamar a Carlos. ¿Que si me escuchó? Naaaah. Para nada. Jajaja. La única razón por la que cedió, creo yo, es que vio a un niño que de verdad anhelaba hacerlo.

"Estaba desesperado. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera. Al final, probablemente se haya cansado tanto de mí que quizás vio el negocio de mandarme a otro continente", reveló.

El resto, es historia...

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